jueves, 14 de abril de 2011

Crónica

Estamos solos
Por Vianey Fragoso Castillo

Hacía un calor sofocante, eran alrededor de las 3:45pm del 13 de abril del 2011, cuando un grupo de personas se empezó a formar a las afueras de la central camionera de la ciudad de Iguala, Mor. que se encuentra enfrente del mercado. Desde aquella distancia podían distinguirse alrededor de 8 hombres que rodearon a una mujer joven, que por su apariencia, parecía de origen modesto y se veía de  unos 20 años de edad.
     Después de algunos minutos, se empezó a notar mucho movimiento entre las personas que estaban dentro del grupo. Fue entonces cuando se pudo apreciar con claridad lo que estaba ocurriendo. La mujer forcejeaba con un hombre de unos 35 años de edad que vestía una camisa café, tipo polo a rayas. Ella iba colgada de la ropa del sujeto, el hombre intento golpearla para soltarse de zafarse, a lo que ella simplemente respondió entre llanto: “¡no me golpee, solo regréseme mi dinero!”
     Después de pedirle al sujeto su dinero en repetidas ocasiones, la mujer empezó a pedir auxilio a los presentes, pidió varias veces que se le hablara a la policía. Algunos simplemente la ignoraron, otros la veían con lastima, algunos otros con impotencia y otros hasta rieron de la mujer. Pero nadie hizo nada.
     La mujer y el hombre entraron de nuevo a la central, después de que la mujer en cuestión le dijera al hombre que si él no había sido quien le robo, la acompañara al último lugar donde ella tuvo su dinero. Después de estar dentro de la central apenas unos segundo salieron otra vez, de nuevo en dirección al mercado. Fue entonces cuando una mujer que vestía playera gris y presuntamente trabajaba en uno de los puestos de comida del mercado empezó a jalar a la víctima de robo.
     Continuaron las suplicas y gritos de ayuda por parte de la víctima, a lo cual los presentes respondieron de la misma forma que ya lo habían hecho antes. La supuesta empleada del establecimiento de comida, seguía jalando a la mujer y le decía: “¡suéltalo, va a venir su mujer y se va a enojar si te ve agarrándolo!” A lo que la víctima respondió: “¡a mí no me importa, yo quiero mis tres mil pesos!”
     La presunta empleada del mercado continuo tratando de persuadir a la mujer de que se calmara, alegando que el hombre estaba dispuesto a devolverle mil pesos de los tres mil que la víctima alegaba que le fueron robados. La joven dijo que ella quería su dinero completo, ya que era lo único que tenia.
     Después de unos minutos más de forcejeo, el sujeto y la victima volvieron a dirigirse al interior de la central, pero no lo lograron. El grupo de hombres seguía a la entrada de la central e interceptaron a la mujer, fue así como jalándola entre todos, el supuesto ladrón logro zafarse de la víctima y emprendió la huída entre los puestos
     La empleada del mercado, que se encontraba cerca le gritó al sujeto: “¡de ráfaga, chíspate ya!
La policía
     Transcurrieron alrededor de 15 minutos antes de que la policía hiciera acto de presencia en el lugar. Cuando llegaron, lo primero que hicieron fue ir a hablar con la joven mujer. Mientras algunos elementos hablaban con la víctima, otros dos hablaban con un muchacho que vestía camisa morada y nada tuvo que ver con el suceso. La policía abandonó el lugar después de alrededor de 5 minutos de estar ahi, sin haber aprendido al presunto ladrón.
     Se vio salir a la victima de la central que continuaba llorando e iba tomada de la mano de un hombre de unos 30 años, que vestía camiseta blanca sin mangas y pantalones holgados de mezclilla. Caminaron de un lugar a otro en compañía de 3 niños, como si siguieran buscando.
     Por algunos instantes se perdió de vista a la víctima y a sus acompañantes. Después, al ingresar al edificio de le central camionera se pudo observar a la víctima y sus acompañantes hablando con una mujer que trabajaba en una joyería dentro de la central. Podía notarse que el hombre se encontraba ofuscado y bastante molesto.
     Podía escucharse como el hombre le decía a la empleada de la joyería que iría en busca de presunto ladrón. Dicha mujer estaba tratando de desalentar al sujeto, diciéndole que si acaso se le ocurría, lo más probable es que saliera lastimado y que lo más conveniente era dar aviso al ejército. La mujer le dijo al hombre que ellos serían los únicos que de verdad atenderían a su llamado.
     La víctima, el hombre y los niños se sentaron en las sillas de la central. La mujer seguía llorando, mientras el hombre, bañado en sudor tenía una expresión de confusión y enojo en el rostro.
Sin respuesta
     La gente seguía conmocionada con el asunto. Al preguntar a una empleada del mercado de unos 40 años de edad y que prefirió no dar su nombre que opinaba sobre lo ocurrido ella contestó: “Esto es algo que ocurre con frecuencia. Ni modo, le toco”.
     Había un cartel que colgaba de una de las paredes de la central, este contenía el numero de ejército y tenía un texto que decía así: “denuncia, nosotros sí vamos”. El hombre y la víctima, siguieron el consejo que la mujer de la joyería les había dado y llamaron al número que aparecía en dicho cartel.
     Fue en ese momento cuando la víctima-que también quiso mantener el anonimato-aun entre sollozos comento un poco sobre lo que había ocurrido: “Me quitaron mis tres mil pesos cuando estaba ahí parada, y no se los pude quitar por culpa de la vieja de gris”, decía la victima mientras señalaba una de las puertas del edificio, indicando que ahí era donde le habían robado su dinero.
     Antes de irse junto con la mujer y los niños, el hombre que la acompañaba se acerco a dar las gracias. Al cuestionarle sobre qué respuesta obtuvo a aquella llamada él contestó lo siguiente: “Me dijeron que esto es una mafia, y que ni ellos podían hacer algo por mí. Que ahora sí que me las arreglara por mi propia mano”. Por último antes de retirarse dijo: “eso voy a hacer, mañana no vendré solo”.
     Después se alejaron entre la gente sin que nadie dijera o hiciera nada.
Todo igual.
     Después de que la víctima se fuera, la central quedo con un ambiente de resignación revuelto con inconformidad. Se veía a la gente conversando sobre el asunto y se notaba como todas las mujeres ponían especial cuidado en sus bolsas.
     Había un hombre que llamaba mucho la atención porque parecía ser el único totalmente sereno. Vestía una camisa a cuadros y tenia los botones desabrochados lo cual exhibía sus numerosos tatuajes, pero lo que más llamaba la atención sobre el singular personaje era que todo el tiempo esbozó una sonrisa bastante incomprensible, dadas las circunstancias.
     Hacía un calor sofocante, la gente pasaba de un lado a otro con prisa por abordar su respectivo autobús. Todo quedo igual que en un principio, hasta aquel letrero que en ese momento parecía decir irónicamente: “denuncia, nosotros si vamos”


    
 

jueves, 31 de marzo de 2011

Yo no fui, fue Tete

Hay cosas que dan tanto coraje que se vuelve risa. La verdad este personaje tiene que ponerse de acuerdo, ya que el señor Calderón parece pariente de Slim, va y viene en sus posturas en una misma entrevista. La verdad hace falta ser sínico para querer verle la cara(y habérsela visto) a un pueblo entero.
     Para empezar es un insulto bastante grande, el cual habla de la empobrecida imagen que el presidente tiene del intelecto mexicano, que  tenga la grandísima osadía de ir a otro país a decir; “Para ganar una batalla tienes que ir por ella”, cuando ya casi al final de su gobierno, el señor se empeña en hacer otro gran acto de mercadotecnia en su país diciendo que él jamás dijo guerra. Ya de por sí es vergonzoso que en México no exista la libertad de expresión y que seamos el país más peligroso para ejercer el periodismo, para que todavía el presidente nos exhiba mundialmente como personas que jamás se darían cuenta de que se contradice en otros países, tal vez porque se nos mantiene entretenidos con La fuerza del destino(telenovela de Televisa, por supuesto) . Se dice que México está en una etapa de desarrollo en cuanto a los medios de comunicación y la libertad de información a la que se nos está permitido aspirar pero, ¡por favor! hay que poner la palabra desarrollo en el plano de lo literal.
     Sí, en México nos gusta hablar mal del México en el que vivimos, porque de algún modo buscamos hacer notar  nuestra inconformidad. El hecho de que nos pinten una realidad bella en la televisión, no quiere decir que no nos demos cuenta de que México podría y debería ser mejor. Es como lo que pasa en Cuba, el hecho de que les den clases de inglés en la televisión no borra el hecho de que tienen hambre. Si al presidente no le gusta que hablemos mal de nuestra realidad, pues que la arregle y no que solo la disfrace. Además, la primera persona que debería de hablar bien de México, pero con hechos, es él, aunque un claro ejemplo de que no sabe cómo, es la amistosa relación en la que dejo a México con Francia.
     Es bastante iluso de parte de nuestro presidente querer tomar el mando de un país, no hacerlo bien y después quejarse de que se le tache de mentiroso. Debería de tomar el consejo del señor Manuel Gómez Morín y no hacerse ilusiones, digo si es que en verdad le duele tanto que se hable mal de él.
     La verdad, México es un país donde hay mucha gente culta, donde se podría alcanzar un modelo de los medios de comunicación de resposabilidad social y creo que el avance existe. Hay que seguir asomándonos fuera de las fronteras de lo que se nos presenta como la solida verdad, para de este modo formar un criterio más íntegro, el cual nos lleve a pedir más y mejor.

jueves, 24 de marzo de 2011

Cometario

All the President’s men

No todo en la vida funciona como debería, pero habría que preguntarse cómo es que debería de funcionar el periodismo. En una gran parte, el trabajo de un periodista consiste en jugar a ser policía, bueno eso de “jugar” está bien para una película.  Pero, cuando se habla del verdadero periodismo de investigación, se habla de una autentica lucha contra quienes mienten, se habla de la búsqueda de la absoluta verdad y de un trabajo que requiere de mucha pasión las 24 horas del día.  
     En All the President’s men, encontramos a dos hombres comprometidos de una manera impresionante con su nota y que con recursos que hoy nos parecen obsoletos y escasos, logran conseguir información de enorme trascendencia. En la película se hace evidente que el talento no siempre es suficiente y que el trabajo duro a veces no alcanza. Algunas veces hay también que tener la fortuna de estar parado en el lugar correcto y en el momento indicado. Es en esto y en otras tantas cosas, en lo que consiste la maravilla que implica ser periodista y hacerlo bien.
       Cabe señalar también, que no solo en la película, sino que en la vida real (más ahora que nunca) los periodistas tienen que arriesgar la vida por conseguir la verdad. Hacer periodismo hoy, requiere de mucho valor y convicción, ya que se debe de saber que uno se enfrentará a personas que tienen intereses de cualquier índole en que el trabajo no sea completado.
     Sistemas corruptos, gente que miente y el peligro latente de perder la vida serán siempre enemigos fuertes del periodismo honesto. Pero como dice Alma Karla Sandoval, “¿Qué chiste tendría hacer periodismo en un lugar en donde no pasa nada?” Así que me atrevo a suponer que así es como las cosas deben funcionar, por lo menos aquí.

martes, 22 de marzo de 2011

exhibisionismo

El exhibicionismo en los medios de comunicación.
Vivimos en un mundo en donde el morbo vende, donde la necesidad de conocer y dejar conocer se ha vuelto un vicio colectivo y donde las contradicciones entre lo que debemos saber y lo que creemos querer saber, hacen de la información un caos enorme.
Yo soy de la firme opinión de que no todo en esta vida tiene que saberse. Sí, todos tenemos derecho a estar informados, ya que el conocimiento solo puede transformarnos en personas de opinión, más cultas y con muchísimo más capacidad de defender nuestros intereses. Sin embargo, creo también, que ya muy pocos son selectivos con el tipo de contenidos que encuentran interesantes. Vimos un claro ejemplo de esta necesidad de morbo con el caso Kalimba. Sin tener una verdadera trascendencia, este asunto se torno en lo que ocupaba el televisor de millones de personas. Desafortunadamente esto no sólo ocurre en la televisión.
 El internet se ha convertido en un arma de dos filos; es un océano enorme y diverso de datos que carecen de algún tipo de filtro, esto además de crear confusión, nos convierte sin duda en personas perezosas e ignorantes en muchos aspectos.
Creo que todo el problema recae en el mal uso y el abuso de los recursos que tenemos. Por ejemplo, si las redes sociales fueran usadas con moderación y con el único propósito de mantener a personas en contacto, no existirían problemas como el bullying cibernético, podrían evitarse muchos secuestros y la gente podría sentirse de nuevo dueña de su realidad. Lamentablemente, estas son consecuencias provocadas por nosotros mismos. Si los demás dejaron de reconocer los límites entre lo que les concierne sobre nuestra vida, es simplemente porque todos les hemos otorgado el derecho de meterse en ella, así nada más. Somos nosotros los que publicamos en nuestras redes sociales hasta los detalles más insignificantes de nuestra existencia. Es imposible abrir la puerta y después exigir respeto a nuestra privacidad, si ni siquiera nosotros mismos somos capaces de reconocerla ya. Sí, hay que estar enterados o como dice Cebrián, hay que tener una ligera idea de lo que acótense a nuestro alrededor, pero también hay que dejar de tener esta necesidad de conocer todo indiscriminadamente.
 Creo que hemos olvidado la diferencia entre información y datos, reconocerla de nuevo haría que forjáramos un criterio más sano sobre lo que es pertinente saber y lo que simplemente no es de nuestra incumbencia.


domingo, 13 de marzo de 2011

Entrevista a Antonio Morquecho

“Yo quería ser soldado”
Por Vianey Fragoso Castillo

La vida y nuestras acciones dependen en gran medida de los significados que le damos a aquellos conceptos que rigen nuestra existencia. Para entender mejor esta conversación habría que preguntarnos si el ser un periodista tiene algún tipo de relación con ser un soldado. Según los hechos de Antonio Morquecho, sí. Se requiere de gran valentía y un altísimo sentido del compromiso para hacer de esta profesión, un estilo de vida.
     “La razón la tiene la gente”. Comenta el periodista, mientras se le dibuja una sonrisa al hacer hincapié en ese compromiso  que tiene con la información. “La razón la tiene la gente, porque nosotros nos encargamos de informar, mas no de denunciar”. Y es de este modo que este hombre ganador de un premio nacional de periodismo nos entrega el mango de la sartén y al mismo tiempo nos deja saber que esa responsabilidad  es con nosotros, la gente.
     -¿Qué definición podría darme de un periodista responsable?
     -Un periodista responsable es el que retoma a la gente, o sea al denunciante, y no se va sobre un cierto periodismo nada más. A lo que voy, no se va con la creencia nada más. Un funcionario te puede pagar muy bien, ok yo le doy imagen al funcionario pero, también le doy voz al pueblo.
     “Pero también le doy voz al pueblo”. ¡Y vaya que lo hace! Dedicar la vida a un oficio tan riesgoso como es el periodismo en México, requiere de muchas agallas y ganas de dar a conocer lo que otros no nos pueden contar. Como dice la biblia en el libro de Juan 8:31-59; “la verdad te hará libre”, así Antonio Morquecho nos regala un poco de esa libertad que proviene del saber. Sin duda, una responsabilidad bastante grande la que ha asumido, pero entonces ¿qué espera Morquecho de ese México al que evidentemente el ama con tanta pasión?
     -Mayor Progreso. México es rescatable.
     Sin temor a errar, podemos tener fe en que México es un país que tiene mucho futuro. Gran parte de la responsabilidad de ese futuro recae en los hombros de los individuos que le apostamos a la verdad, a aquellos que vemos ejemplos en los rostros de personas que le tienen más miedo a la ignorancia que a una bala.
     Y respondiendo a una pregunta que el entrevistado nos hizo: Claro que si Morquecho, lo queremos seguir viendo hacer ese trabajo suyo que hace tan bien. Pensándolo mejor, creo que yo también quiero ser un soldado.
    


    


jueves, 10 de marzo de 2011

        ¡Qué buena foto! Antonio Morquecho en nuestra clase de periodismo.
        

lunes, 28 de febrero de 2011

Entrevista

El arte del reencuentro
Por Vianey Fragoso Castillo

Llegó muy puntual a la cita, aunque traía ese caminar apresurado que a veces adopta, tal como si estuviese retrasada para algún evento. Alma Karla Sandoval; una mujer de complexión más bien delgada y con mirada endurecida (sin duda por el paso de los años), pero también llena de una humanidad que solo puede tener alguien que ha visto mucho en el transcurso de la vida. Ella es así, pequeña y fuerte a la vez, entonces nos preguntamos, si será que ese tatuaje de una golondrina en su nuca es más bien un retrato de sí misma.
     -Ojala pudiéramos volar grandes distancias y volver  cada determinado tiempo a territorios que nos han marcado para ver los mismos paisajes, ver a las mismas personas y poder volvernos a reencontrar. ¿Sabes por qué me gustan las golondrinas? Ahora que lo pienso mejor y estoy reflexionando en el tema, es también el ave del reencuentro y alguna vez leí por ahí que la vida es el arte del reencuentro.
     Es evidente que hay más sobre las golondrinas. Se puede observar un tinte nostálgico y dulce en su rostro, mientras toca algo nerviosa el dije de corazón que pende de su cuello.
      Alma Karla Sandoval es una muy buena y respetada periodista; ya que como ella misma afirma, su trabajo se publica siempre. Es también, una de las escritoras y poetas mexicanas más destacadas de la actualidad. Su poema “Certeza fugitiva”, es sin duda es uno de sus más notables trabajos, y de esta mismo poema se desprenden algunas dudas.
     -Volviendo un poquito a lo de las golondrinas y los recuerdos. ¿Tendrán algo qué ver con alguna guerra atroz que libres en tu memoria? 
     -Claro hay recuerdos que no son nada agradables y otros a los que uno vuelve para salvaguardarse, cuando todo está perdido uno recurre a los momentos en los cuales uno se lo pasó muy bien con los amigos, o con algunas personas, o en algunos países. Creo que el ser humano se sostiene como tal gracias a la memoria.
     “El ser humano se sostiene como tal gracias a la memoria.” Así es, y es gracias a la memoria de esta poeta que nos es posible disfrutar de su enriquecido trabajo.
     -La gran función de la literatura es esa, no solo en mi trabajo. Uno no dice las cosas como fueron sino como las recuerda. Por otro lado, las grandes novelas históricas cuentan cómo fue, como fue una guerra para que no se nos olviden esas atrocidades. El poema hace alusión a la guerra  que estoy librando como mexicana.
    Es posible entonces que el avión y escondite del que nos habla en su poema sea ese lugar ideal, así como anhela a su México, o como lo recuerda.
     -¿Por qué dices que la verdadera resistencia es la poesía?
     -Porque lo es, en el sentido en que la poesía como un mecanismo, como una herramienta, un  genero de la literatura y artístico, te permite siempre estar al filo de la verdad. En nuestro país, en nuestro mundo actualmente, si dices la verdad corres muchísimos riesgos. La resistencia, sobre todo pacífica tiene que ver con una actitud ante al mundo, ética. Y yo por ética entiendo antes que todo la honestidad.
     Así es que después de todo, tenemos a una mujer que de una hermosa manera lucha por un México mejor, así es como vemos que esta mujer a fuerza de poemas lucha por no ser arrastrada por la destrucción y crea.
     Alma Karla Sandoval; periodista, profesora, poeta y escritora, pero sobre todo un buen ser humano.